Por ello, el trabajo del perito informático puede ser necesario cuando se investigan ciertos delitos, como puede ser la revelación de secretos. Igualmente, se necesitará un peritaje informático si se cree que se ha vulnerado la seguridad de un equipo informático, y ello afecta a una causa judicial de alguna forma.
Ahora bien, el peritaje informático no se realiza solo en la jurisdicción penal. También puede utilizarse por ejemplo en juicios laborales, para determinar si un trabajador ha incurrido en competencia desleal contra la propia empresa para la que trabaja.
En muchos casos, es necesario un Perito en informática para validar y aportar las evidencias digitales necesarias acompañado con un informe pericial que pueda ayudar al letrado a tomar una decisión informada.


Los delitos y casos legales cada vez involucran más evidencia digital, como registros de ordenadores, dispositivos móviles, redes, etc.
Un perito informático forense puede extraer, preservar y analizar esta evidencia digital de manera adecuada para que sea admisible en un juicio.
El perito puede reconstruir y determinar qué sucedió en un incidente informático, como un Ciberataque, un fraude en línea o un delito relacionado con la tecnología.
Esto es crucial para entender el alcance, los responsables y las circunstancias del incidente.


El perito tiene la capacidad de identificar y recopilar pruebas digitales relevantes que pueden ser clave para resolver un caso.
Esto evita que se pierda o se manipule evidencia valiosa.


Un perito informático forense puede interpretar y explicar en términos comprensibles los hallazgos técnicos relacionados con la evidencia digital.
Esto es fundamental para que los jueces, fiscales y abogados puedan entender el impacto y la relevancia de la evidencia digital.


El testimonio y/o el informe pericial de un perito informático forense aporta credibilidad y peso técnico a un caso legal.
Su presencia puede ser decisiva para convencer a un jurado o tribunal sobre la validez de la evidencia digital.

